jueves, 11 de junio de 2015

08 de Junio. Lima

Cuando salimos del aeropuerto y nos subimos al taxi, la primera impresión fue, no nos va a gustar Lima. Una ciudad gris, de un calor húmedo insoportable y con un tráfico descontrolado. Pero esta impresión cambiará cuando lleguemos al centro. 
Como muchos ya sabéis este viaje vamos a usar una nueva forma de viajar, llamada couchsurfing. Consiste en ponerte en contacto con gente dispuesta no solo a dejar una cama a viajeros cansados sino a enseñar y compartir su cultura. Nuestra primera experiencia será con una pareja de japoneses Kanae y Sergio.
Cuando llegamos al departamento, Kanae nos abrió la puerta al estilo japones, con una gran sonrisa y con mucha amabilidad. Le Interrumpimos en su clase de español y como no queríamos molestar, nos fuimos a pasear por los alrededores de barrio. Kanae nos indicó que había un mercado, y como curiosos que somos hacia el mercado que nos fuimos. Nos sorprendió la tranquilidad del mismo no era muy bullicioso, era un mercado de barrio donde la gente local vendía y compraba productos del campo, pescados y carnes. Con el cambio horario aún no teníamos hambre pero seguro que mañana volveremos a comer en sus puestos, el famoso ceviche!
Volvimos con Kanae, con la clase terminada nos explicó como llegar al centro y eso hicimos nos montamos en un ómnibus destartalado de color verde en dirección a la avenida abancay. Como cosa curiosa la mayoría de las calles en el centro de Lima tienen nombres de reyes o personajes incas. Una vez bajamos en la avenida, la gran ciudad volvió a nosotros, el ruido del tráfico, la gente de un lado a otro, los vendedores ambulantes  gritando más alto que la bocina de los coches... Una auténtica locura, vinieron a nuestra mente imágenes de Katmandú o El Cairo. Desesperados decidimos salir de allí cuanto antes y dirigirnos hacia la plaza de armas, centro histórico de Lima. La sorpresa llegó cuando al cruzar la avenida y adentrarnos unos metros en una de sus calles en dirección a la plaza central, todo cambió, el tráfico se redujo y el ambiente dejó de ser tan sofocante. Por fin nos relajamos y comenzamos a disfrutar de la ciudad. Las calles coloniales lo inundaban todo con sus balcones de madera y sus casa de diferentes colores y arquitectura desigual, en parte, aquellos que la conocéis, podría recordarnos a San Cristóbal de la Laguna en Tenerife. Cuando llegamos a la plaza, la expresión de nuestras caras cambió, una fuente hermosa de bronce construida en el siglo XVII preside la plaza, y es observada por edificios monumentales relacionados con el gobierno del Perú, como el majestuoso  palacio presidencial y por supuesto la gran catedral de Lima con su casa arzobispal, actualmente un museo de arte sacro. Sin pensarlo dos veces decididos entramos en la catedral, no es una de las catedrales más impresionantes en las que hemos estado, pero sin duda su belleza y sencillez impresiona bastante.
 
El coro por ejemplo es digno de pararse a observar durante unos minutos el detalle de sus relieves.
Y por fin!!! Llego la hora de comer!!! De entre muchos restaurantes nos decidimos siguiendo nuestro instinto por Anita's restaurant, es seguro que a este local no le van a dar una estrella Michelín, ni lo 
van a nombrar el mejor restaurante de Lima, pero cuando pasamos por su lado lo vimos lleno de
gente local y eso es sinónimo de buena comida casera y auténtica. Y así fue, acertamos!! La comida estaba riquísima!! Pedimos de entrante las famosas papas a la huancaina y el ouco arequipeño, estaban riquísimas!! Esto es el ouco!!!
Y llegó la hora del plato principal. Un arroz con pollo y estofado con arroz y puré de guisantes. Solo podemos decir que nos encanto.
Después de reponer fuerzas paseamos por las calles del centro y sin darnos cuenta llegamos a una exposición de pintura, pero lo mejor es que el propio pintor no enseñaría su arte. Le dimos las gracias a Luís Alberto Samanamud "el pintor de Lima" por sus explicaciones y nodo dirigimos hacia el convento de San Francisco. También visitamos en museo de la inquisición y el museo afroperuano. En este museo nos explicaron como fue la llegada de los esclavos negros al Perú y su vida en el país. Conversando con el encargado nos contaba que el museo se ubicaba en una casa colonial cuyo dueño fue Lopez Flores, en ese mismo momento dijo Adriana, mi padre es Lopez Flores de apellido, lo mismo la casa es mía!!! Reímos un rato. Después decidimos volver a casa de Kanae y Sergio, que nos esperaban para cenar. Kanae cocina fenomenal y Sergio es una persona muy amable e interesante. Conversamos con ellos de Japón, de su vida en Lima como llegaron a Lima y por supuesto de sus viajes y experiencias en otros países. Lo pasamos genial y solo podemos dar gracias por su hospitalidad. Gracias!!!!!
Cansados y con el agotamiento del cambio de hora, nos fuimos a dormir. Mañana nos espera un nuevo día lleno de emociones.

Adriana&Juan.

1 comentario:

  1. Que bueno que nos vayan contando, así viajamos un poquito todos:))...Gracias amig@

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