¿Sabéis esa sensación de cuando
viajas, llegas de noche a algún lugar y al día siguiente te despiertas como si
todo hubiese sido un sueño?
![]() |
| Catedral y escultura |
Pues esa es
la apreciación que tuvimos al despertarnos, la luz entraba tenue entre las
cortinas de la habitación, la calefacción a gas ya estaba funcionando y no
teníamos muchas ganas de dejar el nórdico que nos permitía sentir el calor, ese
calor tan agradecido cuando está bien entrado el otoño, pero… ¿que nos esperaba ahí fuera? Llevábamos
una guía de viajes de la biblioteca de Santa Cruz de Tenerife que aun no había
abierto, cosa extraña en mí, puesto que soy algo más que maniático en lo
referente a llevar todo mirado para los viajes, y una vez más me dije ”esta vez haremos un viaje tranquilo” pero,
una vez más tenía tantas ganas de conocer y ver cosas que Adriana terminó
desesperándose conmigo, una vez más (gracias por tu paciencia, eres la mejor).
Cuando ya fuimos conscientes de que estábamos en Bruselas, saltamos de la cama
con ganas de ver mundo!!!!
![]() |
| Calles de Bruselas |
Salimos del B&B y nos dirigimos al metro que estaba a cien metros del B&B,
cogimos la línea que nos llevaría al centro para dirigirnos a nuestro primer
destino la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula de
Bruselas un edificio gótico rodeado de
imponentes vidrieras que comenzó a construirse en el año 1226 y que en
su interior esconde una bella escultura renacentista titulada “La Virgen y
el Niño” del escultor teutón Conrad Meit.
Aunque el día era gris invitaba a pasear por las calles de
Bruselas, llenas de una nostalgia por ver como los nuevos grandes bulevares dejaban en la sombra a las
pequeñas galerías, pero esto a la vez no tenía por qué ser malo, ya que
investigando un poco descubrimos pequeños rincones llenos de secretos que
disfrutábamos solo aquellos que huíamos del ajetreo de los turistas.

