Cuando preparábamos el viaje una de las cosas que teníamos muy claras era que queríamos vivir una experiencia totalmente asiática, y qué mejor forma que viajar en tren.
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| Relax en el viaje |
El tren hacia Kanchanaburi, nuestro siguiente destino, partía a las 7.45 de la mañana (sólo hay dos trenes, ese y otro a las 13.30 horas). Así que nos levantamos temprano, agarramos un taxi, y le indicamos la dirección de la estación de trenes. En este punto nos dimos cuenta que, o los tailandeses no nos entendían o nosotros no los entendíamos, porque sin darnos cuenta nos encontramos en otra estación que nada tenía que ver con el nombre que nosotros le habíamos dicho, en fin buscamos otro taxi e intentamos explicarnos mejor. Llegamos como 20 minutos antes de que pasara el tren hacia nuestra dirección, por lo que aprovechamos para hacer unas compras en el mercado que hay enfrente, alguna fruta y vuelta al tren. Subimos y disfrutamos del viaje al 100%, hasta hicimos amigos, o nos vieron con cara de hambre porque unas señoras que estaban sentadas justo al lado no paraban de ofrecernos comida, que con gusto aceptamos.
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| Con nuestro nuevo amigo |
Cuando llegamos a Kanchanaburi pese a nuestras amigas, seguíamos teniendo hambre, así que nada más bajarnos del tren buscamos donde comer, pero la estación no estaba cerca de ningún lado, por lo que nos subimos a un taxi que nos dejó cerca de la estación de bus y del mercado central. El mercado está justo al lado de la estación, recomendadisimo y si encontráis el pequeño restaurante de un señor que en principio parece malhumorado, sentaos y comed, tenéis que disfrutar de su sopa de noodles con cerdo crujiente.
Después de un desayuno de campeones nos pusimos en marcha y buscamos el bus hacia el Parque Nacional de Erawan.
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| El bus que nos llevará a Erawan |
Era fin de semana y sabíamos que el Parque estaría a tope, puesto que