martes, 30 de junio de 2015

Días 18,19 y 20 de junio. Machupicchu

Llegó el día, nos vamos a Machupicchu. Para llegar a Machupicchu hay tres formas; tomando el camino inca haciendo un viaje de 4 días que solo unos afortunados pueden hacer puesto que además de costar mas de 700 $ necesitas una autorización que como mínimo hay que pedir con un año de anticipación. Otra forma es en tren, desde Cusco parten trenes que te dejan en Aguascalientes o Machupicchu pueblo, como le gusta a Imelda que le llamemos, puesto que es su verdadero nombre. Esto tiene un precio también elevado, solo para turistas, puesto que para locales es mas asequible. Y por ultimo la formas mas barata y gratificante por el esfuerzo y sobre todo el paisaje, es salir desde Cusco hasta la llamada hidroeléctrica que se encuentra en la población de Santa Teresa, a tan solo tres horas a pié de Machupicchu pueblo. Esta fue nuestra opción.
Cuando llegamos a la hidroeléctrica ya eran las tres de la tarde, empezamos el camino y nos dimos una sorpresa con la belleza del paisaje. Aunque el sendero transcurre al lado de la vía del tren que lleva a Machupicchu pueblo la vía férrea le dá una visión de melancolía.
Cuando ya solo quedaban 30 minutos para llegar al pueblo, divisamos a lo alto la ciudad sagrada.
Machupicchu pueblo no es un pueblo que guste visitar, al menos para nuestros ojos. Es un sitio caro, la comida mala y está todo hecho para los turistas. El único sitio que recomendamos es un Chifa "restaurante que mezcla comida peruana con la china" que se encuentra justo antes de
cruzar el tercer puente, comimos bien y comparado con los precios de alrededor, muy recomedable. Además te ponen los platos con forma de corazón, algo muy cuqui. Si no queréis comer de restaurantes también podéis comer en el mercado una milanesa de pollo por tan solo 5 soles.
Dicen que para llegar al cielo antes hay que sufrir, pues así fue en nuestro caso. Cuando compramos las entradas para Machupicchu decidimos comprar también entradas para subir al Waynapicchu. La montaña, solo puede ser visitada por 400 personas al día de las 2500 que visitan Machu Picchu diariamente. Cuando hablamos de sufrir lo decimos con conocimiento de causa. Subir a WaynaPicchu es una tarea ardua, los escalones son pequeños y escarpados, como si  hubiesen sido tallados en la piedra por el propio inca. A las 7 de la mañana te sientes como si estuvieras haciendo un camino que cruza el cielo y te hará llegar a las estrellas, la niebla es muy espesa y no ves en que dirección asciendes. Cuando llegamos a la cima el viento era frío y la niebla no dejaba ver nada, decidimos esperar porque la subida había sido muy dura y no podíamos irnos sin ver nada. Después de una hora aproximadamente el sol empezó a calentar y allí estaba, la ciudadela entera para nosotros en las faldas de su montaña, Machupicchu.
Comenzamos a bajar, ya que el encanto de estar solos en la montaña se perdió con la llegada de cientos de turistas. La bajada tampoco es que fuera fácil, ahora sin niebla fuimos conscientes de por donde habíamos subido.
Una vez abajo decidimos volver a la puerta para buscar un guía que nos enseñase la ciudadela. Ante todo queremos decir que en Machupicchu llevar un guía es fundamental y que sea un buen guía mas todavía. Posiblemente cuando lleguéis, no sabrán a quien acudir, pues ahí va nuestra propuesta, preguntad por Pamela. Nos explicó toda la historia de la ciudadela mientras la observábamos desde la típica postal.
Después dimos un paseo adentrándonos por los rincones de la ciudad sagrada.Aquí podéis ver la cruz inca, que cada solsticio de invierno proyecta su sombra en el suelo formando una cruz inca perfecta. Además visitamos una casa inca y nos hicimos una foto de grupo frente a la piedra sagrada en forma de cuy o conejo de indias.
Gracias Pamela, sin ti Machupicchu no hubiese sido lo mismo.
Después de la visita bajamos caminando en dirección al pueblo. Recomendamos la bajada ya que te haces una idea de lo que puede ser el camino inca. El día siguiente a la visita lo dedicamos a volver hacia Cusco ya que salimos a las tres de la tarde desde la hidroeléctrica. Una cosa si nos gustaría comentar antes de terminar el diario con respecto al impacto ambiental que hace el turismo en lugares tan hermosos como Machupicchu. El día que adquirimos las entradas para el complejo arqueológico leímos y entendimos que eran correctas algunas de las normas que bien clarito venían impresas en la misma entrada. Como por ejemplo la prohibición de entrar con comida, mochilas grandes o botellas de plástico desechables. Todas estas normas brillaron por su ausencia. Cuando entramos en Machupicchu nadie cumplía las normas, todo el mundo entraba con botellas, mochilas grandes e incluso vimos a algunas personas hacerse un picnic mientras preparaban sus bocadillos. Una pena porque el impacto ambiental es muy duro. Machupicchu es prácticamente muy difícil de acceder y el único transporte que llega hasta allí es el tren. La cantidad de residuos que se genera es brutal, al entrar en el pueblo lo puedes ver, la basura se acumulan sin que de tiempo a que pueda recogerse, miles y miles de botellas de plástico se unen a un fuerte olor a putrefacción. Nos da mucha pena acabar este diario con fotos tan feas pero nos gustaría que la gente fuese mas consciente de sus acciones.
Y aunque suene mal, nos llevemos nuestra mierda para casa.

ADRI&JUAN

5 comentarios:

  1. La verdad es que las imágines son la caña. Me ha gustado mucho.
    Soy Salva.

    ResponderEliminar
  2. Pues a los de escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo habrá que añadir: subir al Machupicchu y dejarlo, al menos, como estaba. Un Beso. José Yanes

    ResponderEliminar
  3. Chicos, voy en Septiembre para Perú y vuestro blog me está ayudando mucho. Besos. Amalita

    ResponderEliminar
  4. Gracias a todos por los comentarios!!!

    ResponderEliminar