La llegada a Krabi dirección Railey fue como todo en Tailandia, pensamos que seria fácil después de llegar al aeropuerto pero la cosa se complicó cuando una vez que llegamos al puerto principal pensamos en quedaros en Tonsai un pequeño pueblo de Railley donde las cabañas de madera eran la mejor atracción turística. Para llegar a Tonsai solo teníamos que caminar por una larga playa y cruzar con marea baja hacia la otra, justo donde nos quedaríamos, pero para nuestra sorpresa la marea estaba muy alta y la única solución era, bordear la zona por un sendero salvático subiendo una colina, bajarla y por fin llegar a Tonsai así lo hicimos después de jurar que no volveríamos a cruzar por ahí, el calor unido con el alto porcentaje de humedad fue insoportable. Una vez nos acomodamos en nuestros bungalow de madera, nos dirigimos hacia la playa donde disfrutamos de unas vistas espectaculares, la marea ya baja nos permitió pasar al otro lado y dar un buen paseo por la larga playa, vimos a los primeros escaladores, ya que esta zona es muy frecuentada por escaladores, después nos sentamos en una de las terrazas de un local donde un ingles muy simpático nos dio conversación durante un buen rato, allí esperamos el atardecer.
| Simplemente felices |
| Anochecer en Tonsai |
Después de casi 6 horas de viaje llegamos a Koh Lanta, la isla se puede decir que estaba desierta y en los bungalows que alquilamos nuestra única compañía era un perro, pero estábamos tan a gusto que allí nos quedaríamos los siguientes cuatro días.
Koh Lanta en realidad son dos islas, por un lado tenemos a Koh Lanta Noi al Norte que está unida por un puente con Koh Lanta Yai, al Sur. El primer día lo dedicamos a descansar, cervecita comida y playa. El mar en esta época del año no esta muy agradable en la isla para bañarse, pero ya tendríamos tiempo para baños mas adelante. Al día siguiente nos levantamos temprano para con una moto recorrer la costa oeste de la isla hacia el Sur de Koh Lanta Yai, la isla donde estábamos durmiendo. Aunque en el mapa parece una isla pequeña no lo es para nada, y en ella puedes encontrar tanto selvas frondosas como playas de ensueño. El día no acompañaba pero montados en la moto se agradecía el aire fresco, aprovechamos para desayunar en uno de los numerosos puestos que había a uno y otro lado de la carretera y justo cuando salíamos nos encontramos con el primer lagarto gigante cruzando tranquilamente la carretera, durante un tiempo fue al único autóctono que vimos hasta que comenzaron a aparecer monos por todos lados, cruzaban la carretera como un peatón mas. Cuando ya llevábamos unos kilómetros nos desviamos hacia unas cuevas que estaban cercanas a la costa y que uno por unos pocos BTH podía visitar con guía incluido, pero cuando llegamos el guía aun no había llegado así que decidimos dejarlo para el final del día. Partimos en dirección sur pero decidimos cruzar la isla hacia la parte Este, ya que según algunas guías al otro lada había un pueblo local donde la comida era muy rica, sin duda tienen razón, paramos a comer en un restaurante donde los únicos sentados eramos nosotros con unas vistas espectaculares de la bahía. Old Town Pier es un pequeño pueblo pesquero con un par de calles que dan al mar donde algunas casas se sustentan sobre columnas dentro del agua. Nos encantó y mas su comida basada en pescados con curry.
| Con el único cliente del Guesthouse |